Por Gaby Vargas
El Parkinson, muy avanzado de mi padre, ahora le impide hablar.
Solía decir frases muy sabias que todos, sus amigos y familia, recordamos con cariño:
“Hay que crear los buenos ratos; los malos llegan solos”.
“La suerte y los pendejos nunca andan juntos”.
“Llórate pobre, pero no te llores solo”.
“Cobra quien cobra”.
“Es más fácil crear que mantener”.
“Hay que ver finales, no principios”.
“Orden dada y no vigilada, vale para una chingada”.
“Para querer, hay que querer querer”.
Y muchas otras que la falta de espacio me impide transcribir.
Mi papá tenía una gran habilidad, un sentido especial para conocer a las personas, para leerlas y caerles bien, para conectarse con ellas de inmediato. Así que, un día, en su cincuenta aniversario de casados, con mucha dificultad, alcanza a formar dos frases que hacen enmudecer a toda la familia: “Si quieres ser feliz, haz feliz a tu pareja” y”Si quieres que te quieran, quiere”. Con esto, responde a la pregunta de Macarena: “¿Qué nos aconseja para tener un buen matrimonio?”.
Alguna vez, en este mismo espacio, comenté el impacto que tuvo sobre mí la segunda frase. Me confrontó, me provocó a revisar cómo cumplía con ella en mi vida de pareja. Fue tanto lo que se quedó dando vueltas en mi cabeza, que no atendí a la primera ni a su sentido: “Si quieres ser feliz, haz feliz a tu pareja”.
Ahora la retomo y bien vista, significa un acto de generosidad constante: el detalle, el respeto, la palabra cariñosa, el ceder, el abrazo que provoca sin remedio un círculo virtuoso. Hay que querer querer.
Lo curioso es que la magia surge en el momento en que empiezo a enamorarme de mí, de la vida, de mi trabajo. Ese amar en la vida es lo que enciende la felicidad con el otro. Cuando amas, eres más amable. Cuando sólo ves tus defectos, ves los del otro y los de la vida misma. El teólogo y amigo Roberto Pérez lo expresa en una frase que me gusta mucho: “Las cosas no son como las vemos, las vemos como somos”.
Si esperas a sentirte feliz antes de amarte a ti, a la vida, a tu pareja, a tus hijos, a tu trabajo, creo que esperarás toda la vida.. Por ejemplo, trata de odiar a una persona y al mismo tiempo, ser feliz. Trata de estar enojado con alguien y sentir paz. Trata de engañar a alguien y sentirte segura. Trata de culpar al otro y de no sentirte culpable. ¡Simplemente, No puedes! Por mas que quieras y que intentes, simplemente no se puede, por que te estarías engañando a ti mismo y al engañarte a ti, estás engañando a tu pareja y así no se puede vivir.
Lo que le haces al otro, te lo haces a ti mismo. Ahora que, si amas, demuéstralo, exprésalo, comunícalo. Con frecuencia damos por hecho que el/los otros lo saben. Y es precisamente esto lo que abre la puerta a los problemas.
LA LLAVE DE LA FELICIDAD
¿Por qué no aprovechar estas fechas y provocar una plática abierta, honesta, en la que hablemos con nuestra pareja y nos preguntemos cómo podemos ser más felices? “¿Sabes lo que te quiero? ¿Cómo puedo hacértelo sentir mejor?”. Quizá nos haga falta reservar más tiempo para estar solos, salir a tomar una copa, a platicar, a estar. Tal vez nos haga falta divertirnos y reír más. Abrazarnos, bailar juntos, propiciar momentos de intimidad. Hay que querer querer.
Cuando en la pareja las cosas se ponen tensas, difíciles, la solución es acercarse más, nariz con nariz. Entre más te alejas, más fácil es anestesiar las emociones y reprimirlas.
En el libro Happiness Now, del doctor Robert Holden, encuentro un poema (imagino que escrito por él) que me gustó mucho, y dice: “Si hay amor, la pena respira, las lágrimas sonríen, el dolor es más suave, la culpa pierde su filo, el juicio olvida a quién juzgar, el miedo ya no se asusta, la separación termina”. Donde hay amor, estás tú. Y mi papá agregaría: “…y tu felicidad también”.
Que no se nos olvide:
“Lo que le haces al otro, te lo haces a ti mismo”.
“Si amas, demuéstralo con hechos, exprésalo con detalles y comunícalo con palabras”.
Con frecuencia damos por hecho que los otros lo saben…. y es precisamente esto lo que abre la puerta a los problemas”.
Vivir Feliz (Por Jackson Brown)
- Observa el amanecer por lo menos una vez al año.
- Estrecha la mano con firmeza, y mira a la gente de frente a los ojos.
- Ten un buen equipo de música.
- Elige a un socio de la misma manera que elegirías a un compañero de tenis: busca que sea fuerte donde tú eres débil y viceversa.
- Desconfía de los fanfarrones: nadie alardea de lo que le sobra.
- Recuerda los cumpleaños de la gente que te importa.
- Evita a las personas negativas; siempre tienen un problema para cada solución.
- Maneja autos que no sean muy caros, pero date el gusto de tener una buena casa.
- Nunca existe una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión.
- No hagas comentarios sobre el peso de una persona, ni le digas a alguien que está perdiendo el pelo. Ya lo sabe.
- No digas que te falta tiempo, tienes exactamente el mismo numero de horas al día que las que recibieron Helen Keller, Pasteur, Miguel Ángel, la Madre Teresa de Calcuta, Leonardo da Vinci y Albert Einstein.
- Recuerda que se logra más de las personas por medio del estímulo que del reproche.
- Anímate a presentarte a alguien que te cae bien simplemente con una sonrisa y diciendo: Mi nombre es fulano de tal; todavía no nos han presentado.
- Nunca amenaces si no estás dispuesto a cumplir.
- Muestra respeto extra por las personas que hacen el trabajo más pesado.
- Haz lo que sea correcto, sin importar lo que otros piensen.
- Dale una mano a tu hijo cada vez que tengas la oportunidad.Llegará el momento en que ya no te dejará hacerlo.
- Aprende a mirar a la gente desde sus sandalias y no desde las tuyas.
- Ubica tus pretensiones en el marco de tus posibilidades.
- Recuerda el viejo proverbio: Sin deudas, sin peligro.
- No hay nada más difícil que responder a las preguntas de los necios.
- Aprende a compartir con los demás y descubre la alegría de ser útil a tu prójimo.
- Acude a tus compromisos a tiempo. La puntualidad es el respeto por el tiempo ajeno.
- Confía en Dios, pero cierra tu auto con llave.
- Recuerda que el gran amor y el gran desafío incluyen también “el gran riesgo”.
- Nunca confundas riqueza con éxito.
- No pierdas nunca el sentido del humor y aprende a reírte de tus propios defectos.
- No esperes que otro sepa lo que quieres si no lo dices.
- Haz dos copias de las fotos que saques y envíalas a las personas que aparezcan en las fotos.
- No olvides que el silencio es a veces la mejor respuesta.
- No deseches una buena idea porque no te gusta de quien viene.
- Nunca compres un colchón barato: nos pasamos la tercera parte nuestra vida encima de él.
- No confundas confort con felicidad.
- Nunca compres nada eléctrico en una feria artesanal.
- Escucha el doble de lo que hablas (por eso Dios nos dio dos oídos y una sola boca).
- Cuando necesites un consejo profesional, pídelo a profesionales y no a amigos.
- Aprende a distinguir quiénes son tus amigos y quiénes son tus enemigos.
- Nunca envidies: la envidia es el homenaje que la mediocridad le rinde al talento.
- Recuerda que la felicidad no es una meta sino un camino: disfruta mientras lo recorres.
- Si no quieres sentirte frustrado, no te pongas metas imposibles.
- La gente más feliz no necesariamente tiene lo mejor de todo…Simplemente disfruta al máximo de todo lo que Dios pone en su camino.
| Ex. 4:12 - Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar. |
Ex. 4:15 – Tú hablarás a él, y pondrás en su boca las palabras, y yo estaré con tu boca y con la suya, y os enseñaré lo que hayáis de hacer. |
| Ex. 35:30-34 – Y dijo Moisés a los hijos de Israel: Mirad, Jehová ha nombrado a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá; y lo ha llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría, en inteligencia, en ciencia y en todo arte, para proyectar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce, y en la talla de piedras de engaste, y en obra de madera, para trabajar en toda labor ingeniosa. Y ha puesto en su corazón el que pueda enseñar, así él como Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan. |
Dt. 29:29 - Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley. |

